Sergio
Torrijos – laRepúblicaCultural.es
La novela de aventuras requiere acción, malos y buenos y también, no le viene
nada mal, algo de misterio. Parece un coctel sencillo pero no lo es. Tiene
trampas, muchas, y solventar una buena novela de aventuras es más complejo de lo
que en un primer momento pudiera parecer. Muchas novelas de aventuras han pasado
a la historia como lo más granado de la literatura universal, desde el Conde de
Montecristo hasta Moby Dick, por poner un par de ejemplos, podríamos poner
muchos más. Tienen en común su vivacidad en la trama y la capacidad de narrar
algo con gancho hacia el público. Atraer al lector y no soltarlo es complejo, a
veces mucho, y el autor de la presente novela ejecuta ese lance con maestría. El
listón de la novela de aventuras es muy elevado pero también tiene un público
entregado pues no existe lector que no haya leído alguna novela de aventuras o
que no recuerde alguna con ilusión.
Lo que nos presenta Evohé es una novela de ese corte. Acción continua, buenos
y malos, viajes, historias que se entrecruzan y ritmo, un elevado ritmo de
lectura y por lo tanto de narración. Las páginas pasan deprisa, al igual que la
acción, lo cual es muy de agradecer. El autor se apoya en una prosa efectiva, de
modo sencillo pero que es capaz de recrearnos complejos pensamientos y hacerlo
de manera harto gráfica. La historia es una y se entrecruza con otras, como ya
dije, a primera vista serían muy complicadas de entrelazar pero con el
desarrollo de la trama ese paso resulta muy sencillo y por momentos casi
obligado. Enlazar una narración de época de la reina de Saba con una expedición
de 1845 a Guinea Ecuatorial y rematarla en Madrid, en nuestros tiempos actuales
no es cosa de poco y aunque pueda parecer una locura, a primera vista, en la
práctica es muy efectiva.
Me ha gustado, especialmente, la historia del esclavo Ela, una delicia y en
especial la forma de narrarla, por si sola hubiera valido una novela y sería de
calidad. Es probablemente la parte más rica y sustanciosa de la novela.El autor
no sólo usa la aventura, la acción y cierto trasfondo histórico, empleado con
rigor, sino que también le suma elementos, algunos mágicos, otros míticos, la
mezcla funciona, no sorprendiéndonos de que se empleen unos usos un tanto
peculiares.
Es novela dirigida a un público más juvenil, los buenos son demasiado buenos,
no existen sombras ni rincones claro oscuros, algo que debería hacer reflexionar
al autor, pues las personalidades humanas están plagadas de matices. La
editorial Evohé, muy activa últimamente, ha apostado por este libro y este
autor. Una apuesta firme y sólida, tan sólida como es la novela, no es mala
forma de jugarse el jornal. El libro está muy bien trabajado, desde el interior
hasta el exterior, haciendo una obra de calidad. La novela está muy elaborada y
no sólo por el autor y eso se percibe y le da un valor añadido a la ya de por si
buena novela. Espero que tengan suerte.
En resumen, una obra muy interesante, muy apropiada para todo tiempo y
condición. No es tan frecuente la novela de aventuras y menos una novela de
cierta calidad. Es una narración realizada con gusto y elegancia y eso es muy de
agradecer en los tiempos que corren. Recomiendo su lectura, agradará y devolverá
con réditos el tiempo dedicado a ella.